LA MENTE CREPUSCULAR

La mente crepuscular nos conecta con el mito, un mito que puede inspirarnos y revelarnos algo importante para nuestro crecimiento personal y espiritual.


Ese momento en el que el día acaba y la noche empieza es una puerta que conecta lo visible e invisible. Es justo en ese instante donde las transformaciones pueden suceder y uno puede hacer consciente la sombra.


El crepúsculo de la mente es una fina linea en la que podemos hacer consciente lo inconsciente, equiparable a la oscilación de la consciencia entre estar dormidos y despiertos.


El crepúsculo es un horizonte al «otro mundo» y también al mundo de los sueños, un momento idóneo para plantar semillas en el subconsciente, para que recuerdos emerjan o realizar un ritual sagrado.


Soñar con la puesta de sol puede indicarnos nuestro estado de ánimo, emociones, sentimientos y patrones de pensamiento que crean una atmósfera determinada. Soñar con el crepúsculo puede significar que necesitas un tiempo de descanso en algún área determinada de tu vida. También puede interpretarse como el final de algo, y ese algo deducirse del resto del componente de los sueños. Igualmente se podría interpretar como una renovación que esta sucediendo en uno mismo. Si sucede una transformación en ese mismo instante crepuscular onírico, pon atención y busca el mito con el que pueda estar relacionado.


El crepúsculo también simboliza una escalera al mundo interior, y en meditación eso puede ser usado para ir alcanzado cotas más altas de receptividad y apertura de la mente.


Este post nace de la inspiración que me da practicar yoga en la playa justo en el momento crepuscular 🙂 Los encuentros en la playa a la hora crepuscular son mágicos.


Practicar yoga observando cómo el cielo va cambiando de los cálidos colores del día a los fríos de la noche es todo un espectáculo visual. En el yoga, se recomienda meditar observando esa transición con una atención sutil puesta en el sexto sentido. Y nada mejor que hacer esta práctica de interiorización con los ojos abiertos frente al mar 🙂


El prana (energía vital) de ese justo momento calma la mente y la hace más receptiva a lo psíquico que emerge del inconsciente.


Los sentidos y las percepciones se tienen que armonizar con el ambiente o de lo contrario no conectamos el macro y el micro, y esa conexión es importante para que las manifestaciones extraordinarias puedan suceder.


Las manifestaciones extraordinarias no son necesarias, quizá esta forma de denominar a las experiencias que uno puede tener crea expectativas que nos alejan de los más importante. Lo más importante es que la calma y la plenitud del momento se instalen en uno sin necesidad de que la fantasía, la imaginación, las visiones y otras experiencias sean buscadas.


En el último encuentro en la playa hicimos una práctica de fusion kundalini y meditación con la luna presidiendo nuestro círculo.

¡Qué bonita práctica la de ayer en el ocaso!


En fin, qué más decir de este momento ¡nada! solo invitarnos a experimentarlo y dejar las palabras a un lado, sentirlo es lo más relevante.

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